Solo media hora.
Probé el asenta. No me gustó.
Solo media hora.
Para estar junto a tu cuerpo.
Sin valores, sin prejuicios.
Soy totalmente libre en una jaula
de grillos callados. Y hablo.
Por los codos, por las orejas,
por los ojos. Y me ahogo.
Pero no muero en éste agobio.
Veo normal lo obsceno. Y no paro.
No pienso porque no da tiempo.
Suena la alarma a los treinta minutos
de haber muerto. ¿Vuelvo a la vida?
Y doce horas seguidas:
Piso el suelo, desayuno, almuerzo y ceno.
Miro la caja tonta.
Leo.
Pienso, demasiado.
Y juego a imaginar que te cruzarás conmigo
de camino a la cocina.
Me siento en el sofá inmenso.
Veo un agujero negro, a mi lado.
Y me tiro de cabeza.
Me voy media hora de éste mundo.
Nos invaden unos tiempos de escasez emocional, de frío mental, de estatuas marmóreas que andan por las calles de siempre, en el planeta de siempre... Aquí, donde nada es suficiente, donde todo pasa desapercibido, donde no existe juicio real ni valores justificados... una sardina cualquiera está dispuesta a gritar... aunque sólo la escuchen las de su misma lata. Porque señoras y señores... podremos perderlo todo pero también no callar nunca, la palabra es omnipotente... siempre lo fue.
Evolution homosapien

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