Evolution homosapien

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Homosapien evolution

domingo, 29 de julio de 2012

Como dijo Lord Byron


...Llegar a casa del trabajo.
Subir las silenciosas escaleras.
Todo vacío.
Entrar en el baño y mirarse al espejo.
El chorro de la ducha recuerda
a lo que piensas que es la libertad.
Cremas hidratantes, esmaltes, rímel
y pintura de labios.
Ponerse guapa.
Para nadie.
Por la necesidad de no hundirse.
Sonreír ante todos...,
con la voluntad
apretándote los senos.
Tacones, vestido nuevo.
Y ganas de quedarse en casa.
Salir.
Todo te parece patético.
Suena una canción
que medio te conmueve.
Y te sientes una pena con mujer.
Entre la gente.
Las 8.00 de la mañana.
Reventada y con ampollas.
Te querías ir desde las 3.00.
Llegas a casa.
Te desvistes.
Te desmaquillas.
Cansada y arrepentida.
Y solo dormir.

CUERPO


Cuerpo.
Somos un cuerpo.
Huesos, cartílagos, músculo
e intestino.
Carne y hueso.
Cuerpo.
Piel.
Derramada de poros, pelos, células.
Células que mueren.
Células que se regeneran.
Y cerebro, y venas, y arterias.
Un cuerpo.
Que se deteriora.
Por el que pasa el tiempo.
Cuerpo almacenamiento de memoria.
Fabricador de recuerdos.
Cuerpo.
Que se transporta.
Que sufre.
Que goza.
Somos todo eso.

LA VIEJA DE LA VENTANA


Aquí. Con este dolor de barriga.
Viendo desde la ventana como bailan los árboles.
El viento que los mueve, lo provoca mi desasosiego.
Las hojas que caen son mi desidia: gotas de sabia que
escapan por mis ojos. Y por mi boca.
Y los que pasan por la acera, son duendes con la cabeza deforme.
Las nubes negras son mi cerebro proyectado en éste cielo que,
ahora se viste de sustancia gris.
Y las casas, ahora no son más que escombros que no guardan relación
en este lugar.
Y a pesar de estar el aire fuera, la libertad la
encuentro entre mis pestañas 
cuando cierro las persianas de ésta calavera.
Entonces, salgo por la ventana y
vuelo entre los árboles,
entre las hojas de saliva,
entre la gente,
entre las casas reconstruídas.
Y no hay viento,
ni desidia,
ni sabia,
ni duendes,
ni escombros,
ni nada.
Pero todo lo que quiero.

lunes, 16 de julio de 2012

En proceso de óxido


Me sobra medio día.
Me sobra la comida.
Me sobra la playa.
Y la juerga.
Y la saliva.
Me sobra esta cafetera repleta de vapor.
Me sobran las horas.
Y media habitación.
Me sobra la bañera.
Me sobra medio colchón.
Me sobra medio pecho.
Medio cuerpo.
Media yo.



martes, 8 de mayo de 2012

POR CAMINAR NOS QUEDAN LOS DÍAS CUALQUIERA


El día que vine al mundo: fue un día cualquiera.
Mi vida y la de todos gira al rededor de un egocentrismo dañino.
No es muy importante algo para los demás.
Sin embargo, pasamos el camino andando equivocados.
Para empezar a vivir, hay que cambiar las metas elegidas.
Promulgar la actividad como símbolo de viveza.
No esperar a un día concreto en el que lo que más valió
la pena fuese la espera.
Todo acontece un día cualquiera... aprender a apreciarlos, solo
por eso, es mi meta, para no vivir y morir decepcionada.

viernes, 4 de mayo de 2012

INSOMNIO

Me matan estos días.
Aceras que no terminan.
Piernas cansadas.
Cuerpos que se cruzan con el mío.
Bocas que hablan de lejos.
Tacones.
Y más aceras. Calles.
Contaminadas de alcantarillas,
contaminadas de cucarachas.
Debajo de mis pies.
Ojos que se caen como plomo
que se tira al agua.
Sonrisas que se derraman. 
Entre los dientes. Y labios,
que se pintan de carmín.
Para camuflar ojeras.
Para desviar miradas.
Despierta.
Cansancio que se clava en la maleta.
Y me convierto en un macuto
que se transporta solo.
Miro hacia arriba: nubes.
Nubes blancas, descansadas.
Sobre el aire que las lleva.
Y yo no puedo dormir.



miércoles, 2 de mayo de 2012

DESCALZADA



Seguir andando, paso a paso,
tras paso, y otro más.
Cansarse. Detenerse. 
Sobre una silla de mimbre. Sentarse.
Oír el crujir al moverse cuando 
te quitas las botas.
En la ventana, delante:
te hablan por sus lenguetas.
Eres todos los impulsos para caminar.
Eres todos tus pasos.
Eres tus zuelas gastadas.
El resto de caca de perro
que recoges junto al nº 39 de caucho.
Eres tu forma de abrocharte las hevillas.
De atarte los cordones. Y cuando
te los desatas, y los postras frente a tí.
En el suelo.
Te das cuenta:
Eres tus zapatos.